De la Mancha sin oportunidades a una consultora americana: la historia que ya no callo

Recuerdo aquel vino en la plaza de mi pueblo, Almagro.
Era julio, plena jornada del Festival de Teatro. Las calles, llenas de bullicio y farándula, olían a calor y a infancia. Mientras hablaba con unas vecinas, vi a Guillerma —una de mis mejores amigas— agitando los brazos con esa expresividad tan suya. Señalaba hacia mí, emocionada, mientras hablaba con la novia de Carlos, nuestro amigo de toda la vida.

Me moría de vergüenza. Sabía que hablaba de mí.
Pero no quería hacer oídos sordos esta vez. Porque esta soy yo.

¿Quién soy?

Me llamo Elena García Caballero, nacida en Ciudad Real en 1986.
Mi vida cambió radicalmente a los 21 años: perdí por completo la audición de un día para otro. Pasé de escuchar la voz de mi madre, los sonidos cotidianos del pueblo, las clases en la universidad… a sumergirme en un silencio absoluto. Un vacío brutal.

En 2008, me convertí en la primera mujer implantada coclear en Castilla-La Mancha. Un hito médico, sí, pero también cultural, social y profundamente personal. Porque si ya era difícil ser mujer en una Mancha rural profunda, imagina serlo con discapacidad y sin referentes.

Recuerdo mi locura, en este año 2008 llegó la aplicación hoy más usada por todo el mundo, Whatsapp, mientras en algunos pueblos de La Mancha aun no tenian ni teléfono móvil yo hablaba sobre la tecnología dentro de mi cuerpo, ser un cyborg. Adelantada a mi tiempo, por necesidad. Las miradas de falta de entendimiento me impulsaban a seguir.

Pero yo no me rendí.

Superando una depresion profunda, aquella que tanto se oculta cuando la discapacidad llega a tu vida, abandonando tercer curso de derecho y encerrandome en mi habitación donde lo que ocurria por la ventana era lo único que me distraia… a coger las riendas de mi vida, acabando mis estudios en Grado de Relaciones Laborales y Recursos Humanos, convirtiendome en la primera estudiante con implante coclear, descubriendo la falta de oportunidades que los estudiantes con discapacidad sufrian y sobretodo la aceptación de aquellos que acababan la carrera y con el titulo debajo del brazo se encerraban en casa; si eras mujer ya sabias… titulo colgado en la pared quitandole el polvo mientras te convertias en la mejor ama de casa.

Me adapté al implante (una carrera de fondo que nadie te prepara para correr) 4 años para entender de nuevo el castellano, el aprendizaje en mi vida es mi motor y mis ganas de vivir mi timón. Me converti en delegada para poder estudiar en la universidad, para crear conciencia a los profesores y compañeros de mi clase. Trabaje de becaria en el Servicio de Apoyo de Estudiante con Discapacidad de la universidad con el objetivo de paliar todas los obstaculos, creando un servicio de inserción laboral llevando a cada estudiante que finalizaba sus estudios a Inserta (departamento de Fundacion Once) de Ciudad Real, creandole esas ilusiones que nadie le habia generado y logicamente impulsandole a conseguir un puesto de trabajo. Mi lucha era esa, ser ese 2% de discapacitados con estudios superiores que pueden conseguir un trabajo y el 0,000001% que además ayuda a que tengan los demas oportunidades.

Siempre he creido que las recompensas existen aunque vaya liado a mucho trabajo; me convertí en la primera mujer con implante coclear menos de 30 años en ser directora de banca, ¡Aun lo pienso… y que ganas le hechaba a la vida! Tener que aprenderme todos los datos personales, productos bancarios de cada uno de ellos para que no notaran mi discapacidad … ahora lo veo fuera de este planeta!!

Aunque no todo acabo ahí, me fui a Nueva York a estudiar finanzas corporativas y te preguntarás, ¿Corporativas?, si, el destino quiso que pasará del 0 al 100 y le diera a mi vida un cambio super brusco y a la vez retador. Hoy trabajo como ejecutiva en una consultora americana, soy madre de mellizos (yo siempre a lo grande, lo sencillo… se lo dejamos a otros), y he escrito dos novelas:


📘 El silencio se apodera de mí
📗 Yo me apodero del silencio

Dos títulos que narran mi viaje personal, la importancia de la salud mental cuando se vive una discapacidad, la falta de recursos en el mundo rural, y lo crucial que es tener una red familiar que te abrace cuando la vida te deja en el suelo.

El activismo que nace del dolor

“Lo que yo sufrí, no quiero que lo sufra ninguna otra mujer” – Ese fue el motor que dio origen a uno de los proyectos más importantes de mi vida:

🎙️ “El no silencio de Elena”, un podcast donde las mujeres con discapacidad del mundo rural por fin tienen voz.
Un espacio de conexión, de escucha real, de dignidad.
Un lugar donde compartimos nuestras historias de lucha, identidad, maternidad, frustración, valentía y esperanza.
En 2025, fue galardonado con el Premio Sociedad Inclusiva de COCEMFE, y aunque los reconocimientos son bonitos, lo que más me conmueve es cada mensaje de una mujer que me dice: “me sentí por primera vez escuchada”.

Ser la primera de algo

He sido “la primera” muchas veces.
La primera en mi familia con discapacidad.
La primera en estudiar con un implante.
La primera mujer de mi zona en hablar públicamente de salud mental en la discapacidad.
La primera en dejar de callar.

Y créeme: ser la primera no es valiente por sí solo. Es duro.
Pero también es poderoso.
Porque cuando tú te atreves, a veces otra mujer dice: “Si ella pudo, yo también.”

Hoy

Hoy soy todo lo que una vez creí que no podía ser.
Una mujer sorda, rural, manchega, ejecutiva, escritora, madre, activista y profundamente humana.

No busco ser ejemplo de nada. Pero sí quiero ser una puerta abierta para todas las que vienen detrás.
Porque el silencio, cuando se transforma, también puede ser hogar.

Y yo he hecho del mío una trinchera y un escenario.

Observar las miradas de ellas dos me llenaban de emoción al entender que todo este trabajo, todo este esfuerzo cala en ellas.

Gracias por llegar hasta aquí.
Y gracias por escucharme.
Porque lo que antes me callé por miedo, hoy lo digo por amor a todas las que aún no pueden hablar.

🧡
Elena

Soy Elena García y esta es mi historia.

Mujer del año 2024 – DXC TECHNOLOGY